• Lic. Adriana guraieb

La "felicidad" es hoy todo un tema

Los especialistas dicen que los jóvenes buscan trabajar en lugares que valoren sus necesidades. Y que este estado que no es continuo se logra con actitud. | LA PRENSA

La "felicidad" se ha convertido en un concepto muy utilizado en estos últimos tiempos. Desde el ámbito laboral se crean oficinas que promuevan bienestar a sus empleados; muchas publicidades asocian productos con la idea de que ayudan a ser más feliz a la gente; cada vez se habla más de la llamada "economía de la felicidad" y hasta el mismo gobierno de Mauricio Macri tuvo en una de sus reuniones de gabinete a un hombre especializado en "motivación y felicidad".

Claro que aunque el concepto se extiende, también aparecen las preguntas ¿Todos pueden ser felices o depende también de un poco de suerte? ¿Es verdad que el dinero no hace a la felicidad? ¿Se puede medir la felicidad?

En el ámbito laboral muchas empresas apuestan hoy a mejorar el bienestar de sus empleados. "Si en una empresa los empleados disfrutan del trabajo y están concentrados y contentos, se puede decir que tienen una experiencia positiva, una experiencia flow", expresa la psicoanalista Adriana Guraieb.

Para ello se utilizan estrategias como: * compensar a las personas que muestran satisfacción en el trabajo * encontrar nuevos modos de dar sentido y valor agregado a la tarea( variedad de trabajos, desafíos, autonomía) * crear un ámbito laboral agradable, buena iluminación, limpieza, seguridad, buen sueldo, horarios adecuados, todo ello aporta un bienestar que se traduce en la producción del trabajador.

"Estos factores permitirán a las empresas que lo implementen, ir aproximándose a los modelos de excelencia y calidad y es allí donde el flow es una experiencia positiva", destaca Guraieb, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

El economista Martín Tetaz, uno de los primeros en introducir en la Argentina el concepto de Economía de la Felicidad indica que "desde mediados del siglo pasado distintas organizaciones como Gallup se lanzaron a incluir preguntas subjetivas sobre bienestar en sus encuestas, y a partir de la década del 70 liderados por Richard Easterlin muchos economistas empezaron a usar esas encuestas en sus investigaciones para ver cuanto importaban los ingresos en la felicidad y cuales eran las variables que realmente movían la aguja de la satisfacción personal".

"Las encuestas de felicidad -señala el autor de varios libros sobre el tema- aplicadas al ámbito laboral permiten ver que otros atributos valoran los trabajadores además del salario monetario y entonces le dan mas herramientas a los departamentos de recursos humanos para gestionar el personal con una visión de compensaciones mas integral, que yo denomino el salario emocional".

Así, la gente valora por ejemplo que la empresa no lo absorba tanto y se le de más tiempo para pasar con amigos o poder hacer una actividad recreativa que le guste, contar con una guardería para los hijos o tener el beneficio de poder ir un rato al gimnasio o a una clase de yoga.

¿Y que pasa en el país, los argentinos somos felices? Tetaz contesta que "en el ultimo ranking mundial de felicidad -elaborado para Naciones Unidas-, Argentina ocupa el número 26, de modo que está bastante bien en relación al nivel de desarrollo que tenemos, pero todavía podríamos estar mejor; por ejemplo Costa Rica está en el número 14".

El ranking incluye a 157 países. Toma como factores que construye la felicidad el PBI per cápita, la esperanza de vida saludable, el apoyo social percibido por sus habitantes, la confianza que sienten los habitantes al gobierno y para hacer negocios, la libertad para decidir sobre sus vidas percibida por las personas y la generosidad.

"Cuando miramos cuáles son las variables que pueden explicar esa diferencia -continúa- aparece la pobreza como uno de los determinantes claves, porque todas las investigaciones muestran que los ingresos sí importan, hasta que las familias alcanzan un nivel de cobertura de necesidades básicas".

El economista agrega que la percepción de transparencia y libertad para forjar el propio destino son otras dos variables que también explican las diferencias en el ranking y podrían dar cuenta de que a nuestro país no le vaya comparativamente tan bien como a Costa Rica.

A partir de la importancia de los ingresos, se podría inferir que aquellas naciones con mayor poder adquisitivo tiene a la gente más feliz. Sin embargo no es así.

"Justamente lo que demostró Easterlin es que los países con PBI per cápita mas altos no son los mas felices. Japón, por caso, es una de las economías más ricas del mundo, pero sin embargo está en el puesto 52 del ranking mundial de felicidad", afirma Tetaz.

Daniel Cerezo es psicólogo social y fue Gerente de Cultura y Felicidad de una importante empresa. Su nombre se hizo más famoso luego que en abril pasado participara en una reunión de gabinete ampliada del gobierno nacional.

Dice que prefiere no hablar de ese tema porque entre otras muchas confusiones, lo apodaron el "ministro de la felicidad". "Sólo fui a contar sobre mi trabajo, no di ninguna charla motivacional ni nada", expresa.

Cuando se le pregunta sobre el tema de la felicidad indica que "hoy es una tendencia, las nuevas generaciones reclaman cambios. Es así como aparecen nuevos desafíos y planteos en el mundo laboral".

"La llamada generación Y -aquellos jóvenes nacidos desde la década del 80, muy vinculados a las nuevas tecnologías- hoy quiere ser parte de un proyecto, no solo ser un empleado. Ya la palabra "Recursos" quedó en la historia, los jóvenes quieren que se les de un lugar".

Cerezo dice que hoy esta nueva generación no piensa en estar en un mismo trabajo por 30 años para luego jubilarse y ahí ser más feliz. "Hay una mayor búsqueda de la felicidad, buscando nuevos desafíos. Se busca ser feliz todos los días. Y el trabajo pasa a ser un tercio de la vida, después hay otras cuestiones".

El especialista pone como ejemplo que estas nuevas generaciones hoy plantean a sus jefes salir antes porque quieren ir a ver una obra de teatro o para no perderse el acto escolar de los hijos. "Son cosas que las generaciones anteriores no se animaban a plantear".

Cerezo aclara que el concepto de felicidad que plantea no debe tapar a las personas que viven problemas económicos. "Este es un logro importante pero sin dudas primero es central tener cubiertas las necesidades básicas. El gran desafío es hoy ayudar al 32 por ciento de pobres que tiene el país".

El psicólogo social expresa que no es fácil introducir estos conceptos. "Cuesta en gerentes más grandes hacerles entender sobre estos cambios. Piensan que los jóvenes no tienen compromiso o no trabajan".

Más allá del ámbito laboral, Cerezo opina desde lo personal "que la felicidad es una decisión. Yo me lo planteo cada día, plantearlo es muy importante".

Hoy Cerezo creó el emprendimiento "Creer Hacer". "Buscamos generar liderazgos, empoderar a líderes ya sea en empresas y en barrios vulnerables. Así mostramos diferentes contextos. Un líder de una empresa va a un barrio vulnerable y da una charla. Luego un líder de un barrio humilde va a la empresa y cuenta lo suyo. Así se genera un intercambio muy rico que ayuda a todos".

La importancia que la concepción de felicidad ha adquirido a nivel mundial se refleja incluso en la resolución 66/281 del 2012 de Naciones Unidas, que proclama el 20 de marzo como "Día Internacional de la Felicidad".

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